Deseo

DESEO

 

Y nacerá un aroma que perfumará mi cama

Y un aliento que dirá nuestros nombres.

Un gemido de vida y muerte

Acariciará nuestras bocas y lenguas

Con suavidad inesperada pero deseada

Con gotas de sal tuyas y mías.

 

Y se prenderá un calor vibrante

Y tú arderas,

Y yo arderé,

Y arderá la cama, el banco,

La silla y la mesa,

Y gemirán con nosotros

Con su ruido único,

Mientras otro grito de pasión lleno de fuego

Estalla el abrazo de nuestros cuerpos calientes;

Deseo, se nombran.

 

Iván Palma.

Herida

HERIDA

 

¡Qué herida!

Querida,

La boca es una herida;

 

De ella sale la voz del hombre,

Con palabras dulces u otras llenas de lumbre.

En ella entra la saliva del amante,

Donde uno perece o sale avante.

De su calor se sacia el caldo de la vida en el frío,

O de su frío se quema la lengua al lastimar al ser querido.

A través de ella exclamamos el divino sentimiento del amor

O con tristeza escondida de cólera denunciamos su dolor.

 

¡Qué herida!

Querida,

La boca es una herida;

 

La carta de las noticias hermosas o terribles se abre en dos

Cuando los labios con miel o veneno se despegan en pos.

El contorno de la lengua se muestra agradable

O su frigidez con púas nos enreda en un alambre.

Une su verdad con el otro en su lazo

O sangra la piel de ambos con su trazo.

Dos puentes se crean para el encuentro

O dos muros se construyen para su encierro.

 

¡Qué herida!

Querida,

La boca es una herida.

 

Las fauces del lobo donde se entra,

O el grito del guerrero que va a la guerra.

Marea de tempestad en su viento,

Y el barco a la deriva que se pierde en su encuentro.

El cuerno a vivo aire retumba

Mientras el presagio en la campana se escucha.

Alineadas los calcios enfila

Con estalactitas de largas puntas acuchilla.

 

¡Qué herida!

Querida,

La boca es una herida.

 

A veces la herida es dulce

Cuando nace a través de la profundidad de los labios en su cruce,

Otras veces es amarga

Cuando se separan de su encuentro el motivo que los aguarda.

Su sabor de vainilla baña,

O el de la sangre que lo empaña.

Apertura del clamor,

Última salida del corazón.

 

¡Qué herida!

Querida,

Esa boca abierta de herida.

 

Ivan Palma.

A Venus de Marte

A Venus de Marte

 

Despierto y despierto pensando en ti

-Y tú sigues tan bella-

Me visto imaginándote a ti

-Y tú sigues tan bella-

Voy con la mirada baja;

Pienso, trato de dominarme,

De contenerme.

 

No hay otro quehacer para mí

Que desearte y rechazarte.

Lloro, río e imploro.

Medito y trato de que no estés en mi mente.

Pacto hacer otras cosas para olvidarme de ti.

A paso lento voy desahuciado.

Te acepto y te niego.

 

Encuentro mi camino con tu rostro

Rehusándome a tu imagen veo el sol perderse

Mis pies pesados se tambalean

Cuando el recuerdo tu voz escucho a cada espacio.

Cae la noche

¡Está bien, no puedo más, no puedo más!

¡Sucumbo!

Y tú… ¡Estás tan bella!

 

Ivan Palma.

Soy un arbol

Soy un Árbol

 

Soy un árbol que en vez de hojas

Tiene bocas.

Bocas que se alimentan de tu sabor,

De tu lluvia.

 

Soy un árbol solitario que puede caminar;

Camino entre arenas y bosques,

Entre nieves y playas,

A través de noches y días.

 

En las noches veo tus poros

Que son las estrellas.

En los días veo tus ojos

Que son las esferas.

Tu pecho cálido en el cielo por las tardes

Y tus pensamientos a todas horas.

 

Son estos los que traen consigo

El líquido vital para mí de tu boca.

Es por eso que los sigo

Y quedo expectante a que alguna sílaba,

Alguna palabra o beso liberes

Para poder alimentarme de ti,

Y tu corazón, el sol,

Me dé tus cálidos abrazos y caricias,

Tus grandes dones de ternuras y delicias.

 

Y ahí van,

Crece una boca a mi costado,

Otra al frente y otra en la copa

Y yo quedo extasiado

Con la alegría de saber

Que hay nuevas hojas entre mis ramas.

 

Ivan Palma.

En las veces

En las veces.

 

En las lunas que son soles,

En los soles que son lunas,

En los amores que no son ideas,

En las ideas que son de amores,

En los cielos que son tierras,

En las tierras que son cielos,

En las veces que te nombro

Y no te nombro a ti,

Nombro a ese ser lleno de mí.

 

En los olores que son sabores,

En los sabores que son olores,

En las lenguas que no son palabras,

En las palabras que son lenguas,

En los vientos que son cuerpos,

En los cuerpos que son vientos,

En las veces que me nombras,

Y no me nombras a mí

Nombras a ese ser lleno de ti.

 

Ivan Palma.

La mesa desierta

LA MESA DESIERTA

 

En el centro de un cuarto irreal

Susurran unas voces

Que vienen de Cronos y de Delfos.

En él hay una mesa desierta

Con su madera seca y casi desvencijada,

Y solo dos sillas con polvo encima

Con las marcas de asientos anteriores caladas.

 

Aparece la figura que me llama

Que aparenta ser tan real pero es menos densa que la niebla

Con un rostro familiar de mi vista creada

Donde tomo asiento empezando un diálogo de tiniebla

Donde te pregunto imaginando lo que responderías,

Imaginando tu respuesta de acuerdo a lo que creo que dirías

Con las pausas y tonos que usarías.

 

Pensando el cómo me piensas pensándome,

Pensándome como creo me piensas pensando.

Y así, una situación completamente fatídica

De una conversación que no existe

Acompañadas de quimeras

Cuyas estelas, rasgos y maullidos

Sombras, tacto y viento menos son.

 

La vigilia de un momento da la claridad,

Y en el fondo, a través de esa figura enfrente que ahora desaparece

Brilla con resplandor el reflejo de mi propio rostro

Y una voz más profunda que deja el monólogo

Me dice con lucidez desde ese espejo:

Hay que pararse y dejar esa mesa imaginaria

Y valorar con el presente lo verdaderamente existente.

 

Iván Palma.

Palabras, humanidad.

Las palabras son aquel preciado y grosero instrumento con el cual tratamos de describir un mundo que se nos escapa pero que a la vez está presente todos los días. Podremos encontrar en ellas el significado racional de un beso, pero nunca la sensación y el sentimiento que uno encuentra en él cuando lo vivimos en carne propia. Aun con ello, se puede transmitir el gran vacío o la gran inmensidad de nuestro espíritu a través de ellas. Octavio Paz declaraba “Las palabras son humanas…” y humano es el compartirlas.

Se abre este espacio para decir sin decir, sobre pixeles, códigos y energía lo que se ha compartido desde inmemorables tiempos. Es solo cuestión de encontrar un nuevo espacio. Es cuestión de ser obstinados en ello.

Sírvanse de explorar estos sentimientos que, más que explicar, describen la sensación profunda de escribir; escribir es vivir. Los invito a valernos de ello para ello.

Iván Palma.