La mesa desierta

LA MESA DESIERTA

 

En el centro de un cuarto irreal

Susurran unas voces

Que vienen de Cronos y de Delfos.

En él hay una mesa desierta

Con su madera seca y casi desvencijada,

Y solo dos sillas con polvo encima

Con las marcas de asientos anteriores caladas.

 

Aparece la figura que me llama

Que aparenta ser tan real pero es menos densa que la niebla

Con un rostro familiar de mi vista creada

Donde tomo asiento empezando un diálogo de tiniebla

Donde te pregunto imaginando lo que responderías,

Imaginando tu respuesta de acuerdo a lo que creo que dirías

Con las pausas y tonos que usarías.

 

Pensando el cómo me piensas pensándome,

Pensándome como creo me piensas pensando.

Y así, una situación completamente fatídica

De una conversación que no existe

Acompañadas de quimeras

Cuyas estelas, rasgos y maullidos

Sombras, tacto y viento menos son.

 

La vigilia de un momento da la claridad,

Y en el fondo, a través de esa figura enfrente que ahora desaparece

Brilla con resplandor el reflejo de mi propio rostro

Y una voz más profunda que deja el monólogo

Me dice con lucidez desde ese espejo:

Hay que pararse y dejar esa mesa imaginaria

Y valorar con el presente lo verdaderamente existente.

 

Iván Palma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *