Soberana

Soberana

 

La frontera de tu cuerpo

No acaba para estos labios,

Caminante soy en tu país,

A veces como ladrón,

Otras como invitado,

Enamorado de tus tierras

Admirado por ellas.

 

¡Oh, Gobernadora de este país tuyo!

Permite asilo a este extranjero

Que con tus soles y lunas,

Tus montañas y ríos ve con anhelo.

 

Permíteme estar en tus sierras morenas,

En tus laderas y cuevas.

Conocer tu patria y sus cantos

Su dulces frutos y encantos.

 

Déjame surcarte por todas partes

Y aspirado de amor

Brindar himno a ésta, tu patria,

Con mi voz desbordada de pasión.

 

Acéptame como embajador

En tus dulces pensamientos,

O como amante desenfrenado

En enardecidos encuentros.

 

¡Oh, Gobernadora de este país tuyo!

Que lo domina con arrebato,

Besar las faldas de tus montañas deseo

Y de tus bellos talles erigir un monumento.

 

Vehemente forastero,

Que dentro de ti más me pierdo

Pues todas tus esencias son exóticas

Y todas tus caricias son eróticas.

 

Viva bandera del color de tus cabellos

Fanático a ellos me envuelvo.

Colores de patria más dulces no he visto

Ni escudos con mayor brillo parecido.

 

Ardiente clamor de mi pecho,

Mi sangre busca pertenecer entusiasta

A este reino salvaje y fuerte

Y que con todos mis miembros deseo.

 

¡Oh, Gobernadora de este país tuyo!

Dentro de tu territorio estoy

Caminante bárbaro soy.

Extranjero en tus tierras

Elige tú, si como diplomático,

Amante, enamorado o todo junto

Quieres y deseas que viva en ellas.

 

¡Soberana, permíteme amar y vivir en tu nación!

 

Iván Palma.

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